Una forma de saltar las líneas del tiempo: observar el pensamiento y ver en qué parte de nuestro cuerpo se halla depositada la emoción que genera. Respirar en ese punto para transformar el pensamiento, la emoción y con la práctica de la observación, la realidad.
Hay movimiento, mucho.
MªLuisa Veiga
Barcelona miércoles 4 de febrero de 2015
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